Te siento como una hoja siente una gota caer sobre su superficie.
Así, suave. Pero insistente.
Y en estos días, el hormigueo en mis manos
se parece demasiado al que sentía
cuando estaba a punto de agarrar la tuya.
El sol se fue contigo,
y desde entonces solo viene la lluvia.
Y viene. Y viene.
Y parece que no va a parar.
O peor,
que nunca paró y yo no me di cuenta.
Dime:
¿qué se hace con un hoyo formado perfectamente con tu forma en mi corazón?
¿Tengo que hacer como con los tumores,
y cortar un centímetro extra de tejido sano
para asegurarme de que este dolor nunca vuelva?
Quiero que nunca vuelvas.
Pero no dejo de sangrar.
Sentí cómo el puente se cayó enfrente de mí,
y el siguiente paso es puro acantilado.
Niebla.
Niebla.
Niebla.
Ya ni siquiera el fondo es negro,
porque al menos el negro es sólido.
Ahora todo es incierto.
¿Qué hago cuando tu figura,
la del pasado, la del presente y la del futuro,
se distorsiona y se escurre entre mis manos?
Interlinked.
Conectada a ti como si me hubieran tatuado tu voz.
Pero ya no soy la misma.
Ni la de antes.
Ni la que fui contigo.
Y si ni yo sé quién soy,
¿a quién se supone que le pregunto?
¿A quién volteo a ver si en el espejo
es mi reflejo quien me está pidiendo respuestas?
Esta es mi vida después de ti.
La música perdió un decibel,
y aquí estoy,
intentando recalibrarla,
como un músico ajusta su instrumento,
Recordando su balada favorita.
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